Sierras de carrascas y tierras de mistela

Justo en el centro de la provincia de Valencia, conectando el Pla de Quart con la Meseta, se encuentra esta comarca, cuya condición, tantos años de frontera entre Castilla y Valencia, marco su fisonomía y su carácter, su lengua, sus ritos, su gastronomía, la gran riqueza de su cultura y de su patrimonio artístico.

La A-III y el AVE Madrid-Valencia, taja un territorio surcado por ríos y barrancos que abarca tierras de regadío, zonas de secano de almendro, viña y “garroferas” y altas sierras que alcanzan su máxima altitud en picos como el de la nevera en Siete Aguas o el de Santa María en Chiva, con una altura de 1.138 metros, en uno de los tres parajes naturales protegidos de la Comunidad. Antes de subir el escalón hacia los llanos de Requena-Utiel, en el piedemonte se enclavan la mayoría de los pueblos, con un clima bondadoso, suavizado por esa brisa del mar que recogen sus viñedos, lo que permite en Cheste, Chiva o Godelleta, recoger el mejor moscatel de todo el levante. En la depresión central, lo que sería la Hoya de Buñol estricta, están Alborache, Buñol, Macastre y Yátova. Dos Aguas se situaría en una zona abrupta, en la cuenca del Júcar, que sirve de límite comarcal y Siete Aguas, estaría a mayor altitud, ya a 700 metros sobre el nivel del mar, en la sierra de las Cabrillas.

La zona montañosa, la más cercana a la ciudad de Valencia, es importante por su la gran diversidad biológica y riqueza faunística que alberga sus montes que están atravesados por una importante red de senderos y facilitan los deportes de montaña, destacando eventos deportivos como el Gran Fondo internacional de Siete Aguas o la carrera de montaña de Chiva. También la red hidrográfica facilita determinados deportes de aventura, como el barranquismo o la navegación por el Júcar o en el pantano Forata. Destacan parajes de gran belleza como el Motrotón, la Cueva de las Palomas, el nacimiento del río mijares o los charcos del río Juanes en Yátova, la cueva Turche en Buñol, el valle Feliz en Alborache, los monjes de Oratillos en Chiva, el Valle del río Magro en Macastre, la sierra de Maracala en Siete Aguas, el barranco del Jalón en Dos Aguas o el barranco de Viñamalata en Godelleta.

Por estos montes llenos de fuentes y sobresalientes ejemplos de arquitectura de piedra en seco, discurren también numerosas veredas por las que bajaron los ganaderos de Aragón y Castilla, buscando pastos y dejaron su huella; también las gentes de los pueblos vecinos de la Ribera y la Canal de Navarrés, se asentaron aquí, configurando una especial mezcla que se manifiesta, no solo en el particular habla, sino en sus embutidos o en platos como el mojete de bacalao, los gazpachos, el rin ran, la olla pataca, el pisto de alubias o la misma paella, cuyo origen, algunos estudiosos, sitúan en nuestros lindes. También en multitud de dulces mantecados, rosegones, tortas como la de Taja o la de San Blas, u otras delicias como la “olla podrida”.

También es visible esta rica amalgama en sus costumbres y festejos, algunos muy conocidos, como la “Tomatina” de Buñol, “El torico de la cuerda” en Chiva, las entradas con caballos en Cheste o las vaquillas de agua de Alborache; también otras festividades como las de San Blas en Siete Aguas, San Antonio Abad en Macastre, las de San Pedro Apóstol en Godelleta, la Semana Santa de Dos Aguas o las fiestas mayores de Yátova, en las que destaca el concurso de “Pisto”, entre otras. Festejos, donde se mezcla la música tradicional de la rondalla o la dulzaina con la música más culta de las bandas, algunas, como las de Buñol, de las más importantes del País.

Otros elementos patrimoniales importantes, serán los yacimientos arqueológicos y monumentos que se erigen en la zona, como el yacimiento icnológico de Dos Aguas; diversos castillos y elementos defensivos como el de los Mercader en Buñol o Macastre o la torre medieval de Godelleta; importantes construcciones hidráulicas como el Molino de la luz en Alborache u otras balsas y presas; ermitas e iglesias interesantísimas como la de San Lucas Evangelista en Cheste o la de San Juan Bautista en Chiva, que alberga la mejor colección de cuadros de Vergara; lavaderos, fuentes, neveras y pozos como el de la Nieve en Yátova; o esculturas y pilones de término como la Cruz Pairal gótica de Siete Aguas.

Pero además esta comarca, que casi linda con la capital, tiene importantes polígonos industriales e infraestructuras relevantes en la región, como el Circuito Ricardo Tormo y el Centro Educativo de Cheste, uno de los recintos docentes más grandes de Europa, las bodegas de Chiva, la Ciudad deportiva del Levante en Buñol, el albergue de Alborache o la sede de la mancomunidad en Yátova, entre otras. Todas ellas hacen de esta comarca en gran desarrollo, un foco turístico, económico y cultural de primer orden, una zona, de llanos, lomas y montañas; de regadío y secano; donde se unen modernidad y tradición.