Sinarcas

Cruce de caminos, puente de cultura y tolerancia

A diferencia de la mayoría de pueblos de esta comarca, desde tiempos de la reconquista, Sinarcas no ha dejado de pertenecer a Valencia. En 1304, Jaime de Jérica otorgó a Sinarcas La Carta Puebla a 70 pobladores cristianos, y éstos se establecieron en un pueblo edificado sobre una loma, en una amplia llanura, entre las sierras de Utiel, el “Pico de Ranera” y el valle del río Turia, en los lindes con Castilla. Por eso, histórica y culturalmente, ha constituido un auténtico puente entre las comarcas de Utiel-Requena y de la Serranía. Así mismo, al estar situada en un punto equidistante entre las tres capitales de provincia más cercanas, Valencia, Cuenca y Teruel, se convierte en un trascendental nudo de comunicaciones y punto de salida para todo aquel que quiera acceder fácilmente a las abruptas Serranías de estas tres provincias.

Precisamente, su situación estratégica ha sido vital, junto con otros factores, como la amplitud de la superficie de cultivo o su magnitud forestal, en el hecho de que sea el pueblo de la comarca con menor índice de despoblamiento. Ha podido diversificar su economía, sumando a la agricultura (vid y cereales) y la ganadería (avícola, porcina, lanar y apícola), la venta de madera y la fabricación de materiales cerámicos y para la construcción. El vino elaborado en la cooperativa, de gran calidad, también se exporta a otras regiones y al extranjero, además es fundamental en su variada oferta gastronómica que va desde el pan a los embutidos; pasando por platos típicos como la “Caldereta”, el “Gazpacho de monte” o las “Patatas en caldo”; hasta llegar a dulces como los tradicionales “Burruecos” de Carnaval.

Además, Sinarcas cuenta con numerosos parajes naturales en sus alrededores entre los que destacan el “Charco Negro”, las “Palomarejas”, el “Cerro Carpio”, el “Cerro San Cristóbal” o la “Peña de las Grajas”, desde donde se puede contemplar el barranco del “Regajo”. Unos paisajes que se pueden visitar por diferentes senderos y rutas señalizadas para caminantes y bicicletas. En estos itinerarios también abunda la fauna y la flora, con plantas aromáticas, medicinales, setas y hongos; así como los manantiales. También el llano está drenado por varios riachuelos de régimen intermitente que dan origen a la rambla “de la Torre”, que desemboca en el río Magro. Así mismo, otro atractivo del término es la profusión de yacimientos arqueológicos, en un territorio valioso, en el que hay, desde el neolítico, como vemos en la zona de la Laguna, asentamientos humanos relevantes. De época íbera, es de la que más se han encontrado (20), con piezas como la “Estela” que se encuentra en el “Museo Arqueológico de valencia”; aunque de época romana, también se han hecho importantes hallazgos.

Muchos de estos vestigios, junto a otros de gran valor etnológico, se pueden ver en el “Museo de Etnografía y Arqueología”. Un espacio que evidencia el gran interés de este pueblo sabio por preservar su historia y sus costumbres, algunas tan singulares como la “Fiesta de la harina” y el “Día de San Reventón”, en “Carnaval”, las hogueras y las cencerradas en “San Antón”, o las romerías de “San Marcos” o a la “Virgen de la Tejeda”. La iglesia “de Santiago Apóstol” y las ermitas de “San Marcos y San Roque”, también son de reseñar en esta tierra que conserva una gran cultura y patrimonio, por ser cruce y cauce.

 

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Predicción en Sinarcas

Lugares para comer

Bar Hostal Pocholo (96 231 54 41)
Habitaciones Josefina Adalid Montero (96 231 54 09)
Bar "Sinarcas" (696 11 15 18)
Bar "Pepe" (96 231 50 39)
Bar "Chiqui" (697 64 36 44)
Bar "Ibadur"
Cafetería Zacuca
Pub ATR
Pub Granero

Alojamientos de Turismo Rural

Alojamiento Rural "La Casa de Juana" (606 90 30 48)
Restaurante, Centro de Turismo Rural "Las Viñuelas" (96 218 40 24)

Qué comer

Desde el pan y embutidos, pasando por platos típicos como la caldereta, el gazpacho de monte o patatas en caldo, hasta dulces como los tradicionales burruecos, sin olvidar los vinos del lugar (tinto y rosado).