Tuéjar

El Azud donde confluyen lo agreste y lo sublime

Sin duda, nos encontramos en uno de las términos más agrestes y bellos de la provincia de Valencia, al estar esculpido a cincel por el Turia y su afluente, el Tuéjar, así como por numerosos barrancos. Sus montes forman parte de las estribaciones del macizo de “Javalambre”, con picos como “La Montalbana”, “Buena Leche”, “Mataparda” o “Rodeno”. Espacios naturales dominados por espesas masas forestales y una relevante fauna está integrada por multitud de especies como el jabalí, el ciervo, el muflón, la gineta o el tejón; además de las aves y rapaces o los invertebrados y peces que pueblan los cauces fluviales.

Uno de sus rincones más espectaculares, es precisamente el nacimiento del Tuéjar, declarado “Paraje Natural”, por su gran valor ecológico. Situado cerca de la población, donde la “Rambla de Arquela” se convierte en río, con un excepcional lago de aguas frescas y puras. Además, podemos encontrar a lo largo de su extenso recorrido, un variado número de paisajes como la microrreserva de flora “Riberas del Tuéjar”, con especies arbóreas como el sauce, el chopo, la sabina o las secuoyas, tan escasas en la península; también hay dos áreas recreativas y acceso a barrancos de formas sugerentes como el “del Fraile” o el “de la Hoz”. El paraje reúne, además, una rica historia, con pinturas prehistóricas en los “Corrales de Silla”, la “Presa romana”, un tramo del acueducto de “Peña Cortada”, el “Azud medieval”, el “Molino Marco” o el “Puente de Tudela”. Junto a estos vestigios, encontramos también un rico patrimonio etnológico de acequias, y otros elementos de piedra, como corrales, ribazos o un monumental nevero.

Numerosas pistas y senderos, dos de ellos oficiales, de tipo PR, surcan los montes y nos llevan a los numerosos manantiales, a cascadas como la de “Zagra” o “Berlocón”, o a áreas recreativas como “La Tartalona”, permitiendo también la práctica de deportes como el cicloturismo o la equitación. Precisamente, aquí se celebra el conocido “Raid Hípico Nacional del Alto Turia”. Una tierra, pues, para disfrutar, que ha sido poblada por un sinfín de civilizaciones, como demuestran emplazamientos ibero-romanos como el “del Castellar” o el “Castillo de Zagra”, o las minas romanas de la “Peña del Rayo”. También su casco urbano es fascinante, rodeado de una fértil huerta y con empinadas y tortuosas calles medievales, que comenzaban en el entrañable “Portal de los Santos”, cuando la “Tuexa” amurallada, y que llevan hacia el castillo, del que quedan sugerentes ruinas y unas inigualables vistas. Aquí destaca también la iglesia, “Monumento histórico-artístico” de carácter nacional.

En las proximidades podemos recorrer las ermitas “de la Purísima Concepción”, la “de San Cristóbal” y la “de San Juan y Santa Lucía”, junto a la que se ha colocado el tronco del “Olmo Centenario” muerto, que daba entrada a la villa. Todo un emblema para una gente que ama su tierra y tradiciones, también vetustas, como las hogueras “de San Antón”, los “Carnavales”, los “Mayos”, la “Rodá de la bandera”, el “Entramoro”, el “Matacerdo” o las “Cortesías”; también las culinarias, con embutidos como el “Reloncho” o platos serranos como los “Muégados”. Un lugar donde la cultura es siempre protagonista, como evidencia su “Museo del libro”, dedicado al insigne editor Manuel Aguilar Muñoz, que donó a su pueblo natal unos fondos bibliográficos de incalculable valor, a la altura de este municipio valenciano.

 

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Tiempo Tuéjar

Alojamientos de Turismo Rural

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Qué comer

De entre los platos típicos de la localidad son los gazpachos, los muégados, la olla, el morteruelo, carnes y embutidos del terreno. Destacando entre los embutidos autóctonos la morcilla de harina, también llamado Reloncho. Las tortas de jamón (sabor salado), y los rolletes (sabor dulce), tortas de azúcar.

Antaño, en las distintas familias ganaderas se hacía el Matacerdo. Se realizaban múltiples embutidos caseros y jamones, la familias mataban y preparaban el cerdo, ayudadas por vecinos y familiares.

rutas y senderos Tuéjar

Paraje Natural

PUENTE TUDELA
: Construcción de mediados del siglo XX, es el comienzo del paraje, pero lo más interesante es lo que encontramos en su base: Azud de la acequia Villanueva, es una curiosa azud natural, aprovechada desde la época medieval, como toma para la acequia Villanueva, que conduce el agua hasta los términos de Chelva y Calles.

TRAMO PUENTE TUDELA – FUENTE DEL SAZ:

Recorremos este tramo acompañados por el murmullo del agua, el río a nuestra izquierda y la acequia a la derecha. Durante el trayecto nos sorprenden varios saltos de agua, son los aliviaderos de la acequia, que proporcionan al viajero bellas estampas de altos chorros precipitándose sobre la vegetación. Justo a mitad de este tramo observamos una casa en ruina, son los restos del Molino del Tío Manolo, aun conserva en su interior la piedra que durante muchos años molió y produjo harina para los habitantes de Tuéjar.

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