La esencia de un país

  Así, entre estas montañas, surge un frondoso valle surcado por el río Turia, conocido aquí por el rio Blanco y sus afluentes Ebrón y Bohilgues. El Turia es el verdadero eje de la comarca en dirección Norte-Sur y todo el territorio que baña se convierte en una feraz huerta, cuyo producto más característico son sus afamadas manzanas, especialmente de la variedad esperiega. Así, su principal actividad económica será la agricultura y algunas pequeñas industrias alimentarias, fundamentalmente cárnicas y turroneras; también la ganadería extensiva, la explotación forestal y el turismo rural ya que, como hemos insinuado, es un enclave ecológico y paisajístico privilegiado, de valores paisajísticos excepcionales, que conserva toda una valiosísima variedad de flora y fauna mediterránea, con árboles en sus bosques catalogados algunos como monumentales y un gran número de plantas aromáticas.
  Es el lugar ideal para para los amantes del senderismo y actividades al aire libre. Además, debido a su elevada altitud media (825 m.) que proporciona un clima frío en invierno, con presencia de la nieve y, por otra parte, sumamente agradable en verano, se convierte en una zona de veraneo muy concurrida. A esto contribuye también la calidez de sus gentes, el sosiego o la gran diversidad de actividades culturales y festivas que, desde aquí, se proponen, como las hogueras de San Antón en Casas Bajas, las fiestas de San Sebastián en el Mas de Jacinto, las fiestas de San Guillermo en Castielfabib, los carnavales de Ademuz y Torrebaja, el Domingo de resurrección en Mas del Olmo, los mayos de Puebla de San Miguel, las llegada de la Virgen de Santerón en Vallanca, las fiestas de Santa Ana en Torrealta, las fiestas de la Asunción y San Roque en Sesga, las fiestas de San Antonio de Padua en Negrón, los Santos Inocentes (Santísima Trinidad) en Casas Altas o los festejos de San Joaquín, Sta. Bárbara y S. Roque en Arroyo Cerezo, destacar también La Virgen del Rosario en Ademuz, entre otras.

  También es enormemente atractiva su oferta gastronómica, con platos típicos como las gachas (de trigo o maíz), el empedrado, el puchero de pueblo, las migas, los asados y una gran variedad de pastas y dulces; así como su singular y extenso patrimonio artístico, del que destacan, además de su emblemática arquitectura popular, por ejemplo, edificios históricos como la Ermita de Nuestra Señora (la Virgen) de la Huerta (del Siglo XIV) y la iglesia arciprestal de San Pedro y San Pablo, en Ademuz, la Casa Solariega deTorrealta o la Iglesia-fortaleza de Castielfabib. Por otra parte, también nos ofrece este rincón idílico, la visita a espacios museísticos, como el del Pan enMas del Olmo, para enriquecer una mágica ruta que nos acerca al alma, a la esencia, de nuestra tierra