La vega regada de miel

 "Jarafuel está en un alto, Jalance en una cuesta, Cofrentes entre dos ríos y Cortes a la traspuesta."

  Profundizando en el interior montañoso de la provincia de Valencia, a 130 Km. de la metrópoli del Turia y al que se llega por la N-330, sorprende la inesperada belleza de la fértil vega de este valle regado por los importantes cauces del Júcar y el Cabriel. En él se ubican cinco de estos municipios, únicos por su gran valor paisajístico y artísticoAyora, Jalance, Jarafuel, Teresa de Cofrentes y Zarra; pueblos blancos de arquitectura única, con sus andanas abiertas hacia el sur, que se encumbran sobre bellas colinas, formando panorámicas pintorescas y entrañables. El otro de estos caseríos, Cortes de Pallás, se erige al otro lado de la “Muela”, a la “traspuesta”, como dice el refrán.

  Estos acogedores caseríos sirven de cobijo para los amantes de la naturaleza y el turismo rural que, a través de los numerosos senderos de distinto grado de dificultad, pueden atravesar su escarpada sierra, con picos, como el de Caroche, Cabra o Palomera que superan los mil metros, y acceder a los distintos miradores; también a aquellos que les gusta disfrutar de placenteros paseos fluviales o los más atrevidos deportes de aventura que posibilita la rica hidrografía de la zona, como el piragüismo. Otros alicientes, además de su privilegiado entorno natural, es el gran patrimonio cultural y una variada oferta de alojamientos, balnearios y un conjunto de alicientes y servicios bien conexionados que hacen de este enclave uno de las más bellos de nuestra geografía, así como un referente del turismo de interior.

  Destacan dentro de este entramado patrimonial castillos como el de Cofrentes, en lo alto de una colina abrazada por el Cabriel y por el Júcar, río por el que discurre la única ruta fluvial de la Comunitat Valenciana, con cerca de 12 km. que recorren embarcaciones de uso turístico, por un paisaje inigualable hasta Cortes de Pallás, donde se encuentra la “Reserva Nacional de Caza” de la “Muela”. También hay grutas como la de “Don Juan” en Jalance, una de las pocas visitables de la provincia y una de las más importantes de la Comunidad Valenciana con más de cuatrocientos metros de longitud y amplias salas de estalactitas y estalagmitas. En Jarafuel encontramos auténticos museos de objetos labrados sobre la madera del almez o iglesias como la parroquial de Santa Ana en Zarra, con campanario exento. En Teresa destacan parajes naturales con simas y cavidades como el de “Las Quebradas” y cerrando el itinerario, en Ayora, encontramos tesoros ocultos, como el yacimiento arqueológico de “Castellar de la Meca”, uno de los centros más importantes de la cultura íbera y la más espectacular de todas las ciudades íberas conocidas en España.

  El valle también ha conservado intactas sus arraigadas costumbres y una recia gastronomía, cuyo plato más característico es el gazpacho. Otros son el “ajeao” o la “gachamiga” y un sinfín de pastas y dulces, como el "aguamiel" o los "almendraos", magdalenas o mantecados. Cabe destacar como producto estrella la miel, de producción artesanal y de reconocimiento internacional por su calidad y propiedades. Así es muy interesante las celebraciones del “Primer Corte de la Miel”, con feria incluida, la segunda semana de octubre.

  Otras fiestas de interés serían la refrescante “batalla del agua” en Jarafuel, el “Día de los locos” en Jalance, el Carnaval de Ayora, los festejos de San Antonio Abad en Zarra, la Asunción en Teresa o las fiestas de las Fallas en Cofrentes que tienen la particularidad de que la “cremá” es el día uno de mayo. Unas tradiciones que han conservado unas gentes unidas por un valle prolífico que se disputaron desde antiguo los diferentes reinos peninsulares, en el que resistieron los últimos moriscos, antes de ser definitivamente expulsados. Un valle unido por una historia común, donde se une lo castellano, lo valenciano e incluso lo aragonés,enriqueciendo una cultura singular. Un espacio donde confluyen los ríos más caudalosos, las plantas más aromáticas, tierras de variados colores que saben a miel.