Teresa de Cofrentes

La colina cercana al río fecundo

Parece claro el origen prerromano, en relación con la raíz “Ter-” del topónimo “Teresa”, que vemos en otras poblaciones como Tera o Teruel. Como en el euskera, esta palabra ibérica “Ter”, significa río y está conectada con “Tar” o “Tor”, que se pueden traducir como “Cima” o “Alto”. Confirmaría esta hipótesis la ubicación del pueblo, en cuyas proximidades el río Reconque se une al Zarra, para formar ambos, en el lugar donde confluyen, el río Cautabán, afluente del Júcar, unos pocos kilómetros más adelante.

Otros accidentes hidrográficos a reseñar en su término serían los barrancos del “Argongeña” y de la “Sima”, y la rambla de “Murell”, en un territorio con numerosos manantiales como los del “Bolo”, de la “Sima”, las “Balsillas”, el “Bosque”, los “Corredores” y “Teresa”. También se suceden en él las muelas para configurar un paisaje muy imbricado donde destacan las alturas del “Pico del Caroche”, el “Alto de Tona”, el “Pino Alto” y la “Pedriza”. Precisamente, todo el valle de Ayora y la “Sierra del Boquerón”, así como la “Sierra de Martés” y la “Muela de Cortes”, han sido declarados “Lugares de Interés Comunitario” y hay una gran cantidad de caminos rurales ideales para la práctica deportiva y el senderismo.

Una topografía singular que ha sido decisiva en los rasgos históricos del municipio, igual que para los del resto del valle, territorio fronterizo entre los reinos de Castilla y Valencia. Estos municipios del antiguo “Señorío de Cofrentes” están elevados sobre cerros que se otean y comunican, con castillos que protegen la frontera y las tierras de labor de la fértil vega. Todos han conservado su fisonomía medieval y, como ocurre en Teresa, poseen una bellísima panorámica. Pueblos blancos, de empinadas y estrechas calles, donde habitaron los últimos moriscos, como se recuerda en los dos murales que podemos encontrar aquí, dentro de esa ruta histórica propuesta en toda la comarca. Una ruta por algunos de los pueblos mejor conservados y de más sabor de toda la región, que configuran un trayecto único.

En Teresa destaca, además de su singular arquitectura popular con sus tradicionales casas de andana abierta al sur, monumentos como la “Torre de Palaz”, vestigio de la fortificación medieval, con cimientos de época romana, la iglesia de la “Asunción” y la ermita de “San Apolinar”, en cuya fachada se levanta una airosa espadaña muy interesante. Pero además de este patrimonio natural y material, esta villa conserva un rico patrimonio inmaterial, que se refleja en su “habla” o en su gastronomía de interior, rica y variada y con productos de primera calidad, gracias a los cultivos que aquí se dan: olivos, almendros, frutales, hortalizas, viñedos o cereales, así como a la abundante ganadería caprina y lanar y a su principal joya, la miel. También en sus ritos festivos, como las fiestas en honor a “Nuestra Señora de la Asunción” o los festejos de Semana Santa y Pascua, con el reparto de pastas y panes benditos; otras tradiciones emblemáticas serían las “Hogueras”, la “Candelaria”, el baile, y el reparto de garrotes y golosinas en San Blas o la tradicional “plantá del Chopo”, que vemos en otras poblaciones del interior valenciano, como en “Casas Altas” o “Castielfabib”. Todo un rito regenerador, un homenaje ancestral, atávico, a la fecundidad, en el valle de la abundancia.

 

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Predicción en Teresa de Cofrentes

Lugares para comer

Bar P@p
Bar Cebrián

Alojamientos de Turismo Rural

Hotel Restaurante Asador Casa Arrendador

Qué comer

Gachamiga (cocinada con trozos de hígado, tocino, costilla, libiano y harina), sopa cubierta (con menudillos de gallina), patatas fritas a lo pobre, albóndigas de carne, paella y gazpachos. Repostería: mantecados, pasteles de boniato, almendrados, madalenas y torta de candil.

Ayuntamiento de Teresa de Cofrentes