Exposición en el MuVIM homenajea a las mujeres represaliadas por el franquismo por sus ideas políticas o sus actitudes liberales

Categoría: Cultura | 0

Del 24 de enero al 1 de abril. EXPOSICIÓN TEMPORAL

Yo soy. Memoria de las rapadas

UN HOMENAJE DE ART AL QUADRAT A LAS MUJERES REPRESALIADAS

La exposición rinde homenaje a «las rapadas», mujeres represaliadas por el franquismo por sus ideas políticas o sus actitudes liberales. El despojamiento del cabello era solo una de las muchas vejaciones sufridas. Una vez detenidas, las obligaban a beber aceite de ricino para provocarles diarreas y pasearlas por las calles, mientras el pueblo las insultaba y apedreaba. Es decir, que se utilizaba a los propios vecinos para maltratarlas, creando un ritual de humillación colectiva, de estilo inquisitorial, que prevenía futuras actitudes rebeldes.

En «Yo soy. Memoria de las rapadas», las artistas gemelas Mónica y Gema Del Rey Jordà (Valencia,1982), componentes de Art al Quadrat, presentan uno de sus proyectos más maduros. En él, aúnan las distintas líneas de trabajo que las caracterizan: la reflexión sobre la intimidad en la que la idea de doble está muy presente, el análisis de las imágenes como portadoras de ideología; y la búsqueda de la justicia social.

El proyecto homenajea a «las rapadas», mujeres que fueron represaliadas por el franquismo por sus ideas políticas o por sus actitudes liberales. El despojamiento del cabello era solo una de las muchas vejaciones sufridas. Una vez detenidas, las obligaban a beber aceite de ricino para provocarles diarreas y pasearlas por las calles, mientras el pueblo las insultaba y apedreaba. Se utilizaba a los propios vecinos para maltratarlas, creando un ritual de humillación colectiva, al estilo del inquisitorial, que prevenía las futuras rebeliones.

Sin embargo, la exposición no persigue detenerse en un hecho histórico pasado y recrear el dolor de estas historias, que por otra parte hay que conocer y difundir, sino sanarlo desde el presente, generando una corriente colectiva de energía que rescate la fuerza y el valor de «las rapadas», para que ellas nos sirvan de ejemplo en la lucha contra la violencia que sufrimos las mujeres aún hoy en todo el mundo.

El proyecto resultante ha sido precedido por una profunda investigación de las fuentes bibliográficas y por una emotiva recopilación de testimonios, por parte de Mónica y Gema. El momento álgido en el que teoría y práctica se fundieron fue la realización de la acción que las artistas desarrollaron en Sagunto el 5 de noviembre de 2017, convocando a la población a un ritual colectivo. Las hermanas se raparon el pelo una a la otra, y realizaron el paseíllo al que se sometía a las rapadas, adoptando una posición casi de médiums, encarnando en sus cuerpos la memoria y la dignidad de aquellas mujeres. Además, solicitaron a la población, donar mechones de pelo, que simbólicamente recomponían la melena colectiva destruida y proponían una restitución curativa. Con todas estas donaciones se ha concebido una de las piezas más impactantes de la muestra: la kilométrica columna de pelo que cuelga desde la balconada del piso alto del museo y recibe al visitante en la entrada. Este símbolo de unión, de exorcismo de aquellos rituales de violencia colectiva, tiene su espejo en la joya de la muestra: la trenza original de una de estas mujeres valerosas: Mariana Torres Esquer. La reliquia fue guardada primero por su hijo y después por su nieto y ha sido amablemente cedida para la ocasión.

El proyecto resultante ha sido precedido por una profunda investigación de las fuentes bibliográficas y por una emotiva recopilación de testimonios, por parte de Mónica y Gema. El momento álgido en el que teoría y práctica se fundieron fue la realización de la acción que las artistas desarrollaron en Sagunto el 5 de noviembre de 2017, convocando a la población a un ritual colectivo. Las hermanas se raparon el pelo una a la otra, y realizaron el paseíllo al que se sometía a las rapadas, adoptando una posición casi de médiums, encarnando en sus cuerpos la memoria y la dignidad de aquellas mujeres. Además, solicitaron a la población, donar mechones de pelo, que simbólicamente recomponían la melena colectiva destruida y proponían una restitución curativa. Con todas estas donaciones se ha concebido una de las piezas más impactantes de la muestra: la kilométrica columna de pelo que cuelga desde la balconada del piso alto del museo y recibe al visitante en la entrada. Este símbolo de unión, de exorcismo de aquellos rituales de violencia colectiva, tiene su espejo en la joya de la muestra: la trenza original de una de estas mujeres valerosas: Mariana Torres Esquer. La reliquia fue guardada primero por su hijo y después por su nieto y ha sido amablemente cedida para la ocasión.

Toda la instalación recrea una ambientación cálida y acogedora que permite al visitante acceder desde la calma a estos pedazos de vida. Los objetos, las fotografías, las narraciones, los testimonios… son talismanes capaces de revertir la historia y sanarnos personal y colectivamente.

Acostumbradas a desdoblarse en todo lo que tocan, Mónica y Gema consiguen reconstruir los añicos de este espejo roto y que todos nos miremos en él.

Susana Blas
Comisaria

http://www.muvim.es/es/content/yo-soy-memoria-rapadas